-¿Sabes lo que pienso?, que a los humanos nos gusta la guerra, el vivir en paz permanentemente no va con nosotros, llega un momento que nos aburre, y de vez en cuando necesitamos soltar nuestras pasiones y darnos un baño de sangre y muerte.
-Quizás tengas razón, pero pienso que son muchos los frentes en dónde podemos volcar nuestras energías para mejorar la vida, por ejemplo la lucha contra las enfermedades, contra el hambre, contra la ignorancia, son tantos los frentes que tenemos para luchar que dedicarnos a matarnos sería lo último a lo que daría rienda suelta.
-Tienes razón, pero la guerra tiene los ingredientes necesarios para liberar los bajos instintos, tiene el contexto necesario en dónde nada está prohibido y se puede matar, violar, robar, torturar.
-También hemos puesto límites, con leyes, a los excesos en las guerras.
-Es como poner puertas al campo.
-Este viejo mundo necesita más amor.
-¿Tú crees que el amor es más fuerte que el odio?.
-Yo creo que sí.
-Yo tengo mis dudas.
-No debes tenerlas.
-Pero las tengo.