-Sabes muy bien que siempre procuro ser justo con los que me rodean, que has desarrollado tu trabajo lo mejor que has podido, pero también debes de saber que por encima de mi hay alguien que tiene más poder.
No me refiero a otra persona me refiero a la crisis ésa es la que tiene poder en mi decisión de prescindir de los servicios de parte de vosotros.
Llevamos muchos años juntos y sabéis que lo hemos compartido todo, trabajo y beneficios, pero si ahora no reduzco la plantilla seremos todos los que nos quedaremos sin nada.
-Yo comprendo sus razones Jefe, pero nosotros cuando se nos termine el paro quedaremos en el más absoluto abandono, con nuestra edad y con la situación que estamos viviendo nos veremos abocados a la más absoluta miseria nosotros y nuestra familias.
¿Qué nos aconseja que hagamos?, porque cuando la desesperación ataca a muchos humanos hay peligro de violencia en las calles.
Usted está bien cubierto económicamente y le da igual el cierre de la empresa.
-Me conocéis de muchos años y sabéis que he trabajado tanto o más que vosotros y no olvidéis que la empresa se puso en marcha con mi dinero y créditos de los bancos a mi nombre.
¿ No es normal que tenga algo más que vosotros?.
Aunque las apariencias engañan y estoy al borde de la ruina empresarial y personal.
-No vamos contra usted Jefe porque le conocemos, pero es evidente que éste sistema económico en el que vivimos no funciona y es extremadamente injusto.
-Ése es otro debate, el debate de siempre y yo no tengo la solución………….
-Ante la desesperación cualquier intento de cambio se convierte en una meta a conseguir incluso a costa de poner en peligro la vida.
-Eso es verdad.
-Los humanos tenemos un límite ante lo injusto, porque hay enormes fortunas y gran miseria conviviendo cerca unas de otra.
-Hay que buscar la Justicia.
– Y distribuir mejor la riqueza………
-Eso parece evidente.