-Todo estaba tranquilo, las copas de los árboles apenas si se movían y dejaban entrever una luna llena que poco a poco alcanzaría su plenitud.
Parecía el día ideal, era como si todo acompañara para un momento tan decisivo como ése.
Lo había pensado muy bien y después de hablar con su médico no tuvo ninguna duda.
Nadie aparecería por la casa durante días, de ése modo nada podría interponerse entre él y su decisión.
A fin de cuentas sólo seria adelantarlo unos pocos meses y evitar dolor para el y los más cercanos.
Aunque hacia mucho tiempo que los más cercanos era como si no existieran.
Había tomado la última cerveza en el bar y se despidió de Juan y alguno más con un buenas noches.
Ahora sólo faltaba el último paso, los papeles de sus pocas pertenencias ya estaban en orden.
Se sentó cómodamente en su terraza (había tomado la pócima) y dirigió la mirada a la luna ésa amiga especial de toda la vida y le explicó lo del cáncer y lo de la poca vida que le quedaba, ella la luna le hizo un guiño como llamándole, el sonrío e inclinando la cabeza hacia su pecho se durmió para siempre.