Así no

-Yo tenía la ilusión de cambiar el mundo, de mejorarlo de hacerlo más justo y habitable, por eso me afilié al partido sabía a ciencia cierta que la sociedad se cambia haciendo las leyes adecuadas para que todo sea más justo y funcione mejor.

Vuelvo la vista atrás y veo el camino recorrido y cómo poco a poco se van adquiriendo vicios y malas costumbres en un partido tan grande, que poco a poco te vas sintiendo asfixiado por el aparato del partido y que poco a poco ya ni puedes pensar por ti mismo.

Que los que suben son los trepas que carecen de principios que para ellos el único principio es estar lo más alto posible y a eso le llaman aceptar la realidad.

Abandono el partido porque todo lo que me movía en mi juventud ya ha muerto y no tiene sentido estar en una organización corrompida y sin posibilidades de cambio.

Envidio a ésos nuevos partidos que surgen con fuerza e ilusión limpios y transparentes y les deseo que se conserven así muchos años porque es lo que todos necesitamos.