La Arena ciega tus ojos.

-Hermanos qué difícil nos resulta guardar la calma ante la adversidad, qué difícil nos resulta razonar cuando las pasiones ocupan nuestro corazón.

En ésas ocasiones nuestros oídos sólo sirven para escuchar proclamas bélicas que nos llamen al combate para intentar restablecer la justicia.

De nada nos sirven los llamamientos a la paz de espíritu cuando nuestro corazón está ardiendo en llamas.

Por eso comprendo a los que se retiran.

Por eso comprendo a nuestros ancianos que buscan el alejamiento del mundo.

Hermanos todo lleva su tiempo y nuestro corazón tiene su ritmo y no podemos obligarle porque cuando los ojos ven odio nuestro corazón no puede ver paz.

Por eso envidio a los que huyen del mundo y buscan refugio en la soledad de una gruta.

Hermanos cuando podáis encontrar un momento de paz porque el mundo os lo permita ¡por favor! deteneros a pensar que todos estamos hechos igual.

Somos básicamente iguales por lo tanto :

Haz a tu hermano lo que te gustaría te hicieran a ti y no permitas que la arena de la vida ciegue tus ojos.