Tristeza.

Escucha, no estés triste, ya, ya sé que tu corazón sufre, que eres sensible ante los dolores ajenos y que la angustia habita tu alma, y que no existen palabras para consolarte ni para despejar ése cielo nublado y oscuro en el que vives.

Pero permíteme que te hable, que te cuente algo real, solamente para que puedas pensar en otras cosas al menos durante unos minutos.

Mira querido, yo sé de un lugar, no demasiado lejano, en dónde habita una familia que vive de lo que cultiva, y el padre está enfermo y no puede salir al campo, tienen dos hijos, uno es un bebé, la madre sólo cuenta con la ayuda de su hijo de siete años.

Éste niño, sabe que debe salir al campo y cultivar la tierra, que es necesario para que su padre, su hermanita, su madre y él mismo puedan comer.

Es un niño ya condenado desde su nacimiento, el azar le ha hecho nacer en ése lugar, su vida poco va a cambiar, y siempre será un exclavo de las circunstancias, nunca podrá estudiar, y su futuro se reduce a trabajo y más trabajo con la única recompensa de poder comer.

Quizás formará una familia, cuyos hijos trabajarán desde la más tierna infancia, verá morir a muchos y éso será lo normal en su aldea.

Trabajar de sol a sol, mal comer, mal dormir, y vuelta a empezar cuando la primera luz aparece por el horizonte

Éstas gentes no pueden permitirse ni el lujo de la tristeza, porque éso sería su muerte.

Querido, no pretendo entristecerte más, pero debes reponerte, no mires hacia arriba, mira a los que apenas pueden sobrevivir.

Te quiero.

18 comentarios en “Tristeza.

  1. Cuando hay necesidad no hay tiempo para la tristeza o al menos para tener los brazos caídos. Hay que seguir adelante y luchae así que la tristeza ocupa un segundo plano. Besos
    Ana

  2. Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que nuestras tristezas y desgracias, en muchas ocasiones son simplemente pequeños inconvenientes en comparación con otros.
    Un beso

  3. Tenemos más de lo que necesitamos, pero nos hemos acostumbrado a cosas de las que ya no podemos prescindir.

    No sé, en todo caso, si el futuro de este muchacho es peor que el de muchos que estudian en colegios de pago y viven en grandes ciudades, chicos que siempre están solos porque los papás están trabajando y llenos de estrés porque, para que las ausencias se noten menos, tiene un montón de actividades extraescolares. En un futuro, no serán necesariamente más felices que el de la aldea. La vida en el campo, aunque el trabajo sea duro, tiene otros ritmos. Ello no implica que no me apiade de ese muchacho. Seguramente, será más feliz que lo nunca lo fue M. Jackson, quien comenzó a trabajar desde muy niño.

    Ya sabes: siempre soy la voz discordante. Es para fastidiar 😉

    • No te falta razón Zambullida, cada sociedad tiene sus propios sufrimientos y ¿quién es capaz de medir el sufrimiento?, creo que nadie puede medir su intensidad.
      La abundancia material puede suponer la miseria espiritual y también al contrario ¿quién es más feliz?.
      Gracias por tu buen comentario.
      Un Fuerte Abrazo, amiga 🙂 .

  4. VIVIMOS PERO NO SABEMOS Y ADEMAS IGNORAMOS LO QUE SE CUECE A NUESTRO ALREDEDOR, CUANDO TQ QUIERES DAR CUENTA TE DICEN QUE ESE QUE VEIAS CADA DIA HA FALLECIDO DE INANIMACIÓN Y ENTOCES ES CUANDO REFLEXIONAS Y MEDITAS SOBRE LA VIDA LO DIFERENTE QUE PODIA HABER SIDO, UA NO HAY REMEDIO, TENEMOS QUE LUCHAR T CONSEHUIR SALIR. UN BUEN POST JOAQUIN, UN BUEN POST AMIGO, UN ABRAZO

  5. Estoy convencido, Joaquín, que la tristeza es propia de la sociedad de consumo. Uno que ha vivido ya sus añitos, no recuerda a nadie a su alrededor con este síntoma en años de estrecheces, de penuria. En cuanto empezó la abundancia en cambio, sí que recuerdo.
    Así que tranquilos: con la que nos viene, tendremos muchas otras cosas, pero no tristeza!

    • Será cuestión de supervivencia, porque si juntamos la miseria con las tristezas, la humanidad se suicidaría, ¿puede ser?.
      Muchas Gracias por tu comentario Emilio.
      Un Abrazo, querido amigo 🙂 .

  6. No comparto esta idea, de que la tristeza sea producto de la sociedad de consumo. Mi infancia fue pobre y tuvimos muchos momentos de tristeza. Tristeza compartida por mis padres y hermanos.
    La escasez, no te hacia sentir muy contento, sin embargo, hemos llorado mucho, en aquéllos momentos.
    Un fuerte abrazo, querido amigo Joaquín.

    • Los sentimientos humanos no son matemáticas que cuadran, y toda clase de sentimientos pueden darse en cualquier circunstancia, incluso pueden haber personas alegres en la más tremenda adversidad y al contrario.
      Muchas Gracias por tu siempre valioso comentario.
      Un Fuerte Abrazo, querida amiga Mercedes. 🙂 .

  7. Creo que ser pobre no es lo que se dice ser triste. Conozco gente rica que vive en completa pesadumbre.
    Un ejemplo de alegría son los barrios carenciados de Brasil, las famosas favelas. No conozco pueblo más alegre, el que mejor trasmite la música y la poesía de las cosas simples.
    En ésta parte del Río de la Plata, dicen que somos grises, melancólocos como el Tango, lleno de temores y añoranzas.
    La falta de dinero, de posibilidades mejor dicho puede acarrear, aflicción, ése no poder salir de determinado círculo, pero no todos se quedan en él, tengo ejemplos cómo el de mi abuelo.
    Te diste cuenta Joaquín, que eliges temas que me hacen escribir mucho, o es que yo soy a la que hay que decir basta. !
    Un abrazo.
    Hasta pronto.

    • Es verdad lo que dices, puedes ser pobre y ser alegre y puede suceder como muy bién indicas, lo contrario.
      Cuanto más escribas mucho mejor, siempre es un placer leerte, lo haces ameno y siempre se aprende.
      Gracias Stella.
      Un Fuerte Abrazo, amiga 🙂 .

  8. Yo pienso que tenemos derecho a la tristeza, En cualquier epoca y circunstancia. Es tan necesaria como nos lo es la alegria
    Se complementasn, No se apreciaria una, si no temieramos caer en la otra
    Un beso corazon

    • Tienes razón, tiene que haber de todo para que no nos falte de nada, y si no temiéramos la tristeza no valoraríamos la alegria.
      Gracias Azo por tu visita y comentario.
      Un Abrazo, amiga 🙂 .

  9. Tocas un punto muy interesante, en estos tiempos de mayor ocio nos podemos permitir el lujo de la tristeza, más aun, de la crisis existencial, algo que esta vedado para aquellos que apenas pueden sobrevivir, algo que se nos veda cuando tenemos urgencias, ciertamente.
    Buen post, y aunque suene duro ver las penas de otros sirve para darnos cuenta del tamaño de las nuestras.
    Un abrazo. 😉

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