-«El hombre puede ser un lobo para el hombre», y la verdad que parece mentira que podamos ser tan despiadados con los que tantas cosas comparten con nosotros.
Para empezar somos similares, estamos constituidos por los mismos órganos colocados en cuerpos básicamente iguales.
Tenemos las mismas necesidades básicas como comer, vestir y resguardarnos de las inclemencias.
También necesitamos comunicarnos con nuestros semejantes.
Y compartimos el mismo planeta colocado en un inmenso Universo desconocido, por lo que deberíamos saber que estamos solos y sólo nos tenemos unos a otros.
Sin embargo ¡pobre desgracia nuestra!, tenemos nuestro lado oscuro y lo alimentamos sembrando discordias y odios entre grupos, razas y pueblos.
Nuestra vanidad, nuestro egoísmo y nuestro instinto de lobos sanguinarios periódicamente nos lanza a orgías de sangre sin fin.
¿Cuando llegará el día que seamos capaces de controlar ésos instintos comprendiendo que agredir al otro es agredirnos a nosotros mismos?
Parece misión imposible.
Sin embargo hay que luchar por conseguirlo.
¿Qué sentido tiene la vida si el corto espacio que dura nos dedicamos a incrementar nuestras desgracias unos contra otros?.
Misión difícil sin duda, pero no imposible para un futuro que deseemos no sea demasiado lejano.