Nuestro Anciano Padre

-Querido papá, ¡cómo pasan los años!, parece que fue ayer cuando me sentabas en tus rodillas y me balanceabas en aquella mecedora.

Parece que fue ayer cuando yo era un niño, luego adolescente y joven y ahora adulto.

Toda mi vida me he sentido protegido, estando tú y la mamá todo estaba controlado y no tenía que preocuparme de nada y mi sueño era tranquilo y confiado, vosotros pensabais por mí y todo estaba bien.

Hace once años que la mamá nos dejó, y sobrevivimos los cuatro, mis hermanos tú y yo.

Pasa el tiempo y poco a poco de momento nos damos cuenta de que ya está bien de pedirte y exigirte, caemos en la cuenta de que se están volviendo las tornas y una persona tan Fuerte, Autoritaria y Tierna como tú vuelve a convertirse en un niño desamparado y necesitado de ayuda.

Y mis hermanos y yo (tus hijos) nos resistimos a aceptarlo y estamos pendientes de ti como tú lo estuviste de nosotros………..

No se te puede pedir más y eso tus tres hijos lo sabemos.

Duerme tranquilo papá tus hijos velan tu sueño.