-Me debato entre la esperanza y la desesperanza porque al mirar al mundo del humano ves tanto crimen que quedas totalmente desolado, sin embargo luego miras detenidamente y ves el lado bueno y las buenas obras de los humanos te consuelan.
Y siempre ha sido así.
Siempre han convivido lo bueno y lo malo y ves que pocas cosas cambian y sientes como misión imposible cambiar el corazón de los hombres y mujeres que habitan la tierra.
Y aumenta la educación y de repente encuentras en la zona más adelantada y culta de la tierra el resurgir del nacionalismo y entonces sientes como no hemos avanzado nada.
Seguimos utilizando nuestra droga más potente «la guerra» para olvidar nuestros problemas cotidianos y nuestros miedos y angustias.
Creo que no tenemos remedio mientras no seamos capaces de cumplir aquel viejo consejo de los griegos «conócete a ti mismo».
Mientras no seamos capaces de conocernos interiormente y dedicar nuestra vida a conocer nuestros verdaderos instintos no seremos capaces de mejorar.
Pero lo malo está en que aunque conozcamos nuestros instintos será difícil que podamos o queramos cambiarlos.
Amigos dejarme en mi rincón porque no quiero participar de vuestros crímenes y quiero junto a los que piensan como yo soñar con un mundo difícilmente mejor.