Te veo ahí sentado en la puerta de tu casa y pienso ¡cómo pasa el tiempo! y me veo ahí junto a ti en ésa foto, y me transporto a aquel tiempo en el que todo era en blanco y negro, los dos juntos ahí en la puerta de tu casa.
¿Sabias que la primera vez que lloré por la muerte de un ser vivo fue por aquel perro tuyo? ¿te acuerdas de Caliche?, tus hijos querían que se llamara esto o lo otro pero tu lo tuviste siempre claro, aquel cachorro gris y blanco se llamaría Caliche.
Caliche fue mi amigo y cuando me contaron de que había muerto envenenado lloré desconsoladamente, para un niño aquello era demasiado fuerte.
Las fotos eran en blanco y negro pero yo tengo imágenes tuyas en color, si ¿te acuerdas de nuestros paseos por la huerta en el carro con aquella yegua roja a la que tanto querías? yo veo en color cómo acariciabas su trasero con golpecitos de tu cayado y veo en color tu rostro serio bajo aquel sombrero negro y la mirada al horizonte, sí, te veo en color y aunque no eras amigo del mucho hablar yo me sentía muy a gusto a tu lado, yo era el rey del mundo.
Abuelo ¿sabias que el primer ser humano por el que lloré desconsoladamente fue por ti, cuando me avisaron de tu muerte?.
Yo estaba lejos en un barco y aquella carta que poco a poco me avisó de que tu ya no estabas me produjo el mayor dolor que había sentido hasta ése momento.
Han pasado muchos años abuelo y ahora me vienes a la mente y te recuerdo y pienso que nuestros recuerdos son nuestro patrimonio más importante, porque tu abuelo aunque no estés aquí, siempre siempre estarás en mi memoria.