Gato.

¡Oh! amiga, no he podido evitarla muerte de tus hijos y sin embargo me duelen.

Sabes que pienso en ti, los demás creen que no eres nada para mi, pero tú me confías a tus hijos, y yo los cuido y los entierro allí en el prado.

Sabes, no hay nada más difícil de pintar que una mirada y tú mirada de gata es como una ventana al Universo.

Y pensar que creemos que eres carnívora (que lo eres), y sin embargo sabes defenderte con uñas y dientes, y defiendes a tus hijos sólo si el amor de tus hijos es superior al de tu amo.

¿Te encariñas con los lugares o con las personas?

Acaso tu idioma es diferente al del Perro.

¿Yo tuve un perro que era Japonés?, decían que era el perro del amante de los gatos, pero yo nunca me lo creí.

Ahora descansa en ése lugar protegido por ti, tu hija, tus hijos y el padre de tu nieto, y tú lo sabes y yo lo sé.

¿Cuantas personas más lo saben?

Tus ojos no aguantan mi mirada, acaso me adoras tanto gatita.

El Universo se ve a través de ésos ojos de tigre, que dan miedo y amor al mismo tiempo ¡No despiertes al tigre dormido!, dicen los chinos, y nosotros aquí en España llevamos conviviendo con tigres despiertos milenios y milenios.

Mi perro me amaba y jugaba con los gatos, yo quiero y deseo que mis cenizas reposen junto a sus cenizas.