-Todo estaba bien, cada cosa estaba en su lugar y la vida transcurría tranquila sin sobresaltos sabiendo en cada momento cual iba a ser el siguiente paso.
Quizás era una vida aburrida pero estaba adornada por la seguridad.
Y me cansé, me cansé de ésa vida tan segura y me cansé de los que me rodeaban y guiado por las prisas abandoné todo.
Cambié de lugar, de trabajo de amigos y de amante y pasaron los años.
Llegó un momento en que todo el presente se parecía demasiado al pasado lejano y todo era demasiado previsible y se podía adivinar lo que sucedería en los días siguientes y todo parecía demasiado aburrido.
¿Acaso el aburrimiento vive dentro de mí?
Ya no tengo edad para hacer más cambios drásticos tendré que resignarme y aceptar mi vida con su dosis de aburrimiento.
Conozco personas que nunca se aburren, personas para las que cada día trae nuevas sorpresas y no conocen la monotonía.
Quizás muchos males que nos aquejan estén relacionados con el aburrimiento, pero eso yo no soy nadie para diagnosticarlo.