-Yo estaba muy ilusionado porque al fin había conseguido uno de mis sueños ¡tenia trabajo!, ahora podía alimentar a mi familia y pagar poco a poco el alquiler de mi vivienda.
Podía mirar al futuro con esperanza y pasar los días cubriendo las necesidades de mis niños y de mi mujer.
Nosotros tenemos pocas necesidades porque de donde venimos nada teníamos y todo era necesidad y hasta hambre.
Me vine yo primero porque aquí había trabajo, de ése que vosotros no queríais y que tan bien nos venia a nosotros acostumbrados como estábamos a carecer de todo.
Ahora todo ha cambiado, la crisis económica ha destruido los empleos.
La sociedad ha cambiado y nos mira con malos ojos porque nos culpan de ocupar puestos que vosotros necesitáis
Nos culpáis de gastar vuestra sanidad y vuestros servicios sociales y nos invitáis a marcharnos.
El mundo da muchas vueltas pero antes de marcharme quisiera deciros que nosotros no somos extranjeros, somos ante todo seres humanos como vosotros y con vuestras mismas necesidades.
No escuchéis a ésos grupos xenófobos que siembran el odio y la discordia entre los pueblos porque ésos envenenan a los hombres y generan las guerras y la destrucción.
Con vosotros pasé los mejores años de mi vida, trabajando duro, pero viendo resultados.
Habéis sido amables y lo compartisteis todo, ahora comprendo que las necesidades os han atacado también a vosotros.
Por eso me marcho y siempre os recordaré con afecto.