Una buena y bella Doctora.

–No creas que es fácil romper contigo y ya nunca tener citas porque ¿por quién podría sustituirte?¿existe médico que pueda ayudarme cuando el monstruo aparece de forma mejor que como tú lo has hecho?.

No tengo escapatoria, no puedo huir de ti porque tú me has dado estabilidad y si en alguna ocasión te necesitara estarías ahí para ayudar.

Cuando nos cargamos de años nos volvemos más conservadores y la prudencia me aconseja hacerte caso.

Se acabó el tiempo de los sueños heroicos en los que luchar con los fantasmas monstruosos era una forma de combatir el mal, para proporcionar más datos a la ciencia y para conocer mejor a los enfermos de éste tipo.

Ahora merezco un descanso y definitivamente me lo voy a tomar porque has abierto un mundo factible de ser vivido sin sobresaltos y con una mínima seguridad.

Es una suerte haberte conocido y que la vida me pusiera en tus manos porque eres joven y tu vida es más larga que la mía.

Tu belleza da un toque de bondad a una enfermedad con caras tan feas como podamos imaginar.

Gracias por estar ahí.