Foto de Joaquín Sarabia
Pase por allí
Pase por nuestro parque
Y el banco estaba solo
Tu no estabas.
Recordé como esperaba la hora del descanso en mi trabajo
Para bajar
Para buscar nuestro banco
Donde nos juntabamos
Donde pasábamos el descanso.
Todos los días igual
Tu mirada
Tu pelo
Tus palabras.
Nunca quedamos fuera de aquel rato
Yo lo deseaba
Pero siempre encontrabas una excusa.
Luego llegó el día que no acudiste
No acudiste a nuestro banco.
Y desapareciste.
Ha pasado mucho tiempo
Pero aun te recuerdo
Y debes de saber que nuestro banco aun existe, aun sigue allí.
Yo creo que todavía nos espera
Aunque hayan pasado muchos años.

Que bonito tu relato amigo cargado de nostalgia , evocar tiempos pasados que nos hicieron sentir bien mirar el banco donde uno tuvo momentos de felicidad ,bellos recuerdos de un tiempo que no volvera .Un fuerte abrazo Joaquin
Es verdad Mercedes gracias por tus palabras.
Un Fuerte Abrazo querida amiga 🙂 .
Lo bello de ese banco es que servía para el encuentro…
y lo feo de ese banco, es que un banco «anti-sintechos», preparado para que no se puedan tumbar y dormir en ellos. Lo bello y lo execrable en un mismo lugar.
Un abrazo.
Es realmente repugnante preparar bancos para que no puedan tumbarse en ellos.
Un abrazo Alberto 🙂 .