-Querido amigo, en éstos momentos estoy en la cresta de la ola, todo va bién, la gente me saluda por la calle, el sol la luna y las estrellas son mis amigos, los animales me hacen guiños, todo está bién, la vida me sonríe y la felicidad me inunda con el convencimiento de que todo es bello y nada es imposible.
-¡Oh amigo!, yo he estado tantas veces en la cresta de la ola, que ésas sensaciones de las que me hablas sólo me producen preocupación, porque al final desembocan en la decepción, y tras ellas sólo aparecen los monstruos más horribles, por lo que te recomiendo prudencia y que tranquilices tus pensamientos y tus sentimientos.
-Pero amigo, ¿cómo quieres que diga que no a la vida?,¿cómo me aconsejas que olvide la felicidad?,¿acaso tú nunca has estado enamorado de la vida?, me parece mentira que trates de relajar el sentimiento de vivir.
-Perdóname querido amigo, pero yo sólo puedo hablar de mi experiencia, y yo concretamente cuando la pasión por la vida me ha entusiasmado, todo ha terminado mal, porque mis pensamientos se han desbordado y lo han inundado todo, y lo que al principio estaba lleno de amigos amables, ha terminado lleno de feroces enemigos.
-Pobre de tí, querido amigo, la vida te ha ocultado el amor.
-No creas que me he rendido, y al final lo conseguiré, conseguiré disfrutar con amigos de la alegría de vivir, y los enemigos oscuros como en la películas, serán derrotados.
-No sabes cómo te lo deseo.
-Gracias querido.
-Gracias a tí.