Somos como todos.

-No me hables de los defectos humanos dejándonos a ti y a mi fuera de ésos defectos como si fuéramos diferentes.

Porque has de saber que los hombres y mujeres somos básicamente iguales allá dónde estemos y tu y yo también somos como ellos.

Parece mentira que tenga que recordarte que la única diferencia entre humanos es el barniz de las costumbres adquiridas en las distintas zonas de la tierra, pero los sentimientos y los defectos son comunes a toda la humanidad.

Puedes encontrarte y han existido hombres y mujeres excepcionales conocidos por sus obras, pero algo muy distinto es conocer las obras de un humano y otra muy distinta compartir su día a día en dónde podemos comprobar su verdadero carácter.

Nada humano me es ajeno porque me conozco y a través de mi conozco a los demás y nada de su comportamiento puede extrañarme.

Somos dueños de nuestra virtudes y víctimas de nuestros defectos y debemos conocerlos para no sorprendernos y mejor dominarlos y canalizarlos por el bien de todos.

Querido amigo no debemos confundir la realidad y no sorprendernos porque el mal habita en la tierra entre nuestra especie.

Por fortuna también habita entre nosotros el bien y debemos disfrutar de el y combatir de la mejor forma posible el mal.

Te Quiero.