No atentes contra mí.

-Hermanos os veo caminar por la calles os veo viajando en metro y autobús y puedo adivinar que viajáis con vuestros problemas cotidianos.

Y me transporto en el tiempo y en el espacio a otras ciudades del mundo diferentes por las costumbres y veo a los humanos caminar por la calles y en el metro y en los autobuses y los veo con sus problemas cotidianos aquí igual que allí.

Hermanos lo primero que debemos aprender es que los humanos somos básicamente iguales en cualquier parte del mundo en dónde estemos.

Que nuestras diferencias son simples formas de nuestras costumbres, que aquí y en cualquier lugar del mundo somos básicamente iguales, que somos hermanos.

No prestéis atención a los apóstoles de la muerte que siembran el odio y la división porque están terriblemente equivocados.

Hermano yo soy como tú y amo la paz.

Hermano, porque yo vea el mundo y la vida de otro modo no te rechazo y me esfuerzo por comprenderte y respetarte.

¡Escucha! yo sé que mi pensamiento puede ser distinto al tuyo, pero por eso no voy a desearte la muerte ni atentar contra ti.

Hermano sé consciente que eres humano como yo.