Yo vivía en la abundancia
Pero mi vida era pobre.
Ví las necesidades del mundo
Y como mi vida estaba vacía y sin sentido lo dejé todo
Y marche para ayudar a los necesitados.
Ahora la mirada de un niño con hambre o de un pobre me conmueven.
Y ésas miradas dan sentido a mi vida.
Yo me siento necesario para evitar el dolor de muchos seres humanos.
Ahora sé que mi vida en la abundancia no tenia sentido.
Los hombres mujeres y niños pobres hay que atenderlos
Si en la rica Europa comprendiéramos que debemos compartir y ayudar a los países pobres nos sentiríamos mejor.
Porque luchar por la justicia alimenta el espíritu.
No seamos egoístas
No seamos injustos
Y pensemos en los necesitados
Nos sentiremos mejor.
Es verdad queridos
Porque los humanos somos así.
Muy cierto apreciado Joaquín en la vida no sólo se es rico@ de propiedades y buen estatus social, hay muchas formas de enriquecer la vida de cada persona con cosas que no don materiales si no de primera necedidad.Un beso.
Tienes mucha razón Mercedes.
Un beso querida amiga 🙂