El trabajo y los frutos de la tierra

Foto de Joaquín Sarabia 

Obtendrás el pan con el sudor de tu frente

El pecado original condenó a los hombres y mujeres al trabajo

Eso nos dicen los libros sagrados.

La tierra es generosa

Si la trabajas

Si la siembras

Y la riegas

Ella te da sus frutos.

Y así ha sido siempre.

El trabajo fue una condena en su origen

Pero ahora se ha convertido en un bien deseado

Un bien deseado por muchos

Y los gobiernos luchan por conseguir más trabajo para los desesperados parados.

Ahora Dios tendría que decir

“Te condeno al paro eterno”

Y ése seria un terrible castigo.

Será cuestión de milenios

El tener uno u otro punto de vista.