Navidad.

La Navidad me pone triste, creo que se abusa demasiado de la palabra amor y el amor es una palabra demasiado fuerte que al entrar por nuestros oídos llega al corazón y estalla como una burbuja que lo invade todo y nos asusta.

Son fechas en las que se enaltece a la familia y la familia es el núcleo de nuestras vidas y en ella aparecen ése conglomerado de sentimientos que conforman al ser humano y no siempre ésos sentimientos son amables.

La madre nos une y nos alimenta desde pequeños y reparte sentimientos y ordena impulsos y cuida a éste y al otro y conoce a sus hijos y a su marido.

Los padres conocen a los hijos, los hijos admiran, conocen y juzgan a los padres por ese orden y así el grupo humano va creciendo y viviendo y sintiendo.

Cuando llega la Navidad todos corremos bajo la falda de la madre y la protección del padre y nos sentimos seguros, ellos están ahí y se ocupan de todo incluso cuando ya no lo hacen, y los hermanos juguetean y se cuentan sus cosas y comen y beben y ríen.

No todo está exento de problemas porque el humano es complejo y tiene envidias y sentimientos hostiles y los celos pueden hacer estragos entre hermanos y surgen los problemas que entre hermanos pueden ser muy sangrantes porque el conocimiento que tienen unos de otros les proporciona las armas para lanzarlas al corazón con mucha puntería y el dolor causado es más fuerte.

Los conflictos con los padres también son especialmente dolorosos para padres e hijos pero siempre saldrá perdiendo el hijo y cuando se produzca la falta del padre o de la madre la marca en el hijo enfadado le durará toda la vida por mucho que trate de ocultarla en medio de las cuestiones de la vida.

Yo soy humano y trato y me esfuerzo en conocer mis sentimientos y veo que en muchos sentimientos soy plebeyo y cuando voy conociéndolos me hablan de un ser tremendamente injusto, y saco los sentimientos oscuros a la luz en mi intimidad y me digo ¿soy yo, ésto lo siento y lo pienso yo? y la respuesta es afirmativa por éso me pongo triste porque yo tengo esos sentimientos y eso me dice que los demás también tienen sentimientos oscuros.

La diferencia entre unos y otros está en ser capaces de conocer nuestros sentimientos oscuros y comprenderlos y cuidadosamente analizarlos y desactivarlos y una vez amansados comentarlos con ésos hermanos que desean escucharnos.

No, no es mejor el que no tiene sentimientos destructivos, porque éso no existe, no tenemos mejor opción que hacerles frente y aceptar nuestra naturaleza humana.

sabéis, siempre habrá conflictos y odios quizás el secreto esté en saber convivir con ellos y hacer partícipes de su existencia a nuestros hermanos.

Llegará el tremendo momento en el que nuestros padres nos dejen y los hijos quedaremos solos y entonces nos habremos convertido en padres y nuestros hijos nos juzgarán, debemos enseñar a nuestros hijos a juzgar con benevolencia por lo que nos puede tocar.

Esta Navidad me prometo una cosa, ganar en comunicación con mi familia y aprovechando ése amor que la sangre y la convivencia nos ha regalado abrazarlos y decirles, aquí me tenéis, cuando sintais frío llamarme porque yo acudiré y con un fuerte y largo abrazo acabaré con vuestro frío y el mío.

8 comentarios en “Navidad.

  1. Somos duales, Joaquín: capaces de lo mejor y de lo peor. Todos, absolutamente todos, tenemos luces y sombras, sólo que algunos consiguen camuflar sus oscuridades mejor que otros. No hay que renegar de esas sombras; no son tan temibles y pueden, además, ser reeducadas y sernos de gran utilidad. Lo que no se puede aspirar es a ser perfecto; eso, en la especie humana, no existe y de existir, dejaríamos de ser bellos.

    La Navidad es alegre para algunos y triste para otros. Para mí, es una época del año complicada, pero trato de vivirla con alegría y de centrarme en lo que a mí verdaderamente me importa, que es la venida de un niño, del Hijo de Dios nada menos, al que quiero acoger en mi corazón para que me limpie por dentro. Ando muy necesitada de una limpieza en profundidad.

  2. Oí un día por ahí que para ser feliz hay que tener mucha salud y poca memoria. Con los años me ha constado entender que a las personas que quieres hay que aceptarlas como son. Yo siempre he sido muy navideño. De pandereta, villancicos, belén y árbol para celebrar que el hijo de Dios nace entre nosotros. Pero la Navidad cobra otra dimensión si, aunque sólo sea por un ratito, consigues compartir la mesa con tu familia, con tus hermanos y tus padres. Verlos todos juntos, y si además los ves hablar, reirse, comer y beber bien, entonces…eso sí que es Navidad!!!

  3. Un magnífico escrito Joaquín pero la navidad en todas sus letras me sensibiliza y me llena de una tristeza y nostalgia enorme. Me alegro que estas a las que haces referencia fuesen importantes y gratificantes más brindadas por el agrado de un hermano.Un abrazo

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