Dinero.

Poderoso caballero es don dinero dice el poema, y parece que así ha ocurrido durante toda nuestra historia.

Necesitamos dinero para vivir, sin él no podemos obtener nada, y sucede que no tenerlo nos sume en la infelicidad y nos convierte en víctimas indefensas.

El dinero no da la felicidad, se suele decir, pero quizás el mayor valor del dinero está en que si lo tenemos no pensamos en él, tener las necesidades cubiertas nos proporciona la suficiente tranquilidad, como para poder dedicarnos a otras cosas mejores, pero su carencia nos sume en la desgracia y la infelicidad.

Todos queremos más, pero podemos encontrarnos con casos en los que Directivos de Cajas de Ahorro, siendo responsables junto a los políticos de su mala gestión, se adjudican jubilaciones millonarias bendecidas por leyes corruptas que protegen desvergüenzas de éste calibre.

Y mientras tanto, los millones de parados siguen creciendo, y ciudadanos que no gozan de ningún ingreso se van multiplicando llenando las ciudades de gente desesperada.

No es de extrañar el surgimiento de movimientos de protesta, ante un sistema económico que propicia la avaricia y el abuso.

Los avances de la humanidad siempre se han producido a golpes de protesta, para quitar de sus sillones a los corruptos, y gente anclada en prácticas que ya demuestran ser inservibles.

Hermanos, buscar la justicia es nuestro deber, y ésa justicia debe buscarse por medios legales, la Democracia tiene mecanismos para cambiar la sociedad, debemos de esforzarnos en cambiar lo que está mal y hacerlo sin derramamiento de sangre, porque la sangre maldice los cambios y siempre favorece las injusticias.

El egoísmo humano nos es conocido, pero también conocemos de la grandeza y generosidad del hombre, y es ésa grandeza la que nos hará crecer en justicia y en libertad.