La Despedida.

Sabes, estar sólo tiene sus ventajas, no te puedes quejar a nadie y por lo tanto das menos vueltas a tus problemas, por simple supervivencia, porque de nada sirve repetirte lo que ya conoces.

Ahora si te tuviera aquí conmigo ni siquiera necesitaría hablarte de lo que me preocupa, porque tú me preguntarías antes de que yo hablara y tocarias la fibra sensible y me acompañarias con tú cálida voz.

Ahora, ya no estás, y siempre me he preguntado el porque no me fui yo antes.

Yo sé que ésto pasa a todos los viudos, los médicos en nuestras fichas junto a nuestra edad añaden el estado de viudo, como aviso de que ése anciano además ha perdido su compañía de tantos años.

Es lo normal, somos así, tan semejantes unos a otros.

Nuestros hijos tienen su vida, ellos te lloraron mucho y se han portado bien conmigo, pero al final, cuando llega la noche yo estoy sólo y te recuerdo, porque debes saber que la cama está muy fría sin tu compañía.

A veces me despierto diciéndote algo, luego cuando no contestas me doy cuenta de que no estás, y lo peor de todo, nunca estarás.

Sabes que no soy llorón y que siempre afronte los problemas con ánimo y determinación, pero éste no es un problema, ésto es diferente, la casa sola me habla de recuerdos que habitan conmigo, y ya sólo pido dejar éste mundo porque lo que me espera es deterioro físico y psíquico, llegará un momento en el que ya no podré estar sólo y me tendrán que atender, como a los niños pequeños, ¿sabes lo que significa éso?.

Querida mia, lo que resta de tiempo, de mi tiempo no me atrae, ¿lo comprendes verdad?, no podría soportar lo que me espera.

He vivido mi vida plenamente y ahora en el ocaso no quiero convertirme en una piltrafa, en una sombra de carne y huesos, sin movimiento sin recuerdos sin habla.

Hoy no amaneceré, pero el Sol saldrá, y la vida seguirá igual que siempre.