Hambre.

-Yo comprendo tu situación pero no puedo compartir tu postura, en un estado de derecho hay que cumplir las leyes porque si no cada uno haríamos lo que deseáramos y la anarquía y el caos se apoderaría de las calles y sería imposible vivir en paz y la ley de la selva nos gobernaría.

-¿Sabes una cosa?, yo si veo pasar hambre a mis niños, si después de echarme de casa mis hijos pasan hambre yo estoy dispuesto a robar, porque el derecho a los alimentos es sagrado y las leyes que impidan alimentarse a las personas no son leyes que merezcan mi respeto, por eso robaré alimentos porque comer es una necesidad vital y nadie puede tener la autoridad moral para impedir alimentarse a nadie.

-En nuestra sociedad existen bancos de alimentos y comedores sociales, que no son tan espectaculares como asaltar un supermercado pero impiden el hambre en la población.

-¡En qué mundo vives!  aquí en éste país hay niños desnutridos.

-Pues entonces hay que obligar al gobierno a que los alimente.

-Creo que eres un poco iluso.

-Yo creo que tú eres un poco delincuente.

-Las personas desesperadas son capaces de cualquier cosa.

-Yo creo en la ley.

-Pues yo no.