El Monstruo.

-Te presiento, sé que vienes a visitarme como tantas y tantas veces, no te preocupes estoy preparado, veo tus orejas aparecer en la noche y aún después de tantos años no puedo evitar el temblar, sí, temblar de respeto.

Ahora estoy más preparado para hacerte frente, pero sé que tú buscarás el momento oportuno para clavarme tus colmillos en mi cuello.

Sabes que no te temo y sabes también que te conozco y sé que me conoces muy bien porque formas parte de mí y con tus apariciones quieres reivindicar tu existencia, que no me olvide de ti.

Pero debes saber una cosa, yo sé que existes, pero me es muy difícil darte una parte de mi forma de ser porque tú necesitas sangre y dolor para vivir y yo no quiero verte.

Escóndete por favor, te llamaré cuando realmente necesite de ti.