El Culpable.

-No te preocupes yo me encargo de todo aunque todo parece difícil por lo menos podremos paliar en algo el problema, no quiero que por ninguna causa se perjudique tu salud.

Desde hace tiempo sabíamos que tu hijo no iba por buen camino y que las amistades que frecuentaba no eran las ideales y que les estaban perjudicando.

No te culpes porque tu no eres culpable, se lo ha buscado el solito y además ya es mayor de edad aunque para nosotros siga siendo un niño.

Tendrá que responder de sus actos y yo estaré junto a él para ayudarle en lo que pueda.

Todo parece un accidente desgraciado pero la violencia del ambiente en el que se ha movido últimamente lo ha propiciado.

Una mujer entre dos hombres, los dos disputándosela y al final uno muerto.

La verdad que no es nada original y ha sido repetido hasta la saciedad en la historia.

Ahora tendrá que responder porque será la justicia la que decida hasta qué punto fue defensa propia.

Todo esto lo hace más doloroso sabiendo que se trata de un amigo suyo de toda la vida, por lo que está especialmente desolado.

Creo que será difícil que encuentre consuelo conociéndolo como lo conozco.

Y uno se pregunta ¿cómo podemos perder el control hasta ése punto? y nos damos cuenta que tenemos motivos para temernos a nosotros mismos.

Tranquila porque tendrá que pagar su culpa aunque su principal verdugo será él mismo.