Mamá, Papá.

– Hay temas de los que me cuesta trabajo hablar, creo que eso nos es común a todos, porque cuando el corazón entra en juego puede afectarnos de forma muy especial.

Todos conocemos lo del rio de la vida, ése que fluye y fluye y todos vamos en fila cumpliendo nuestra misión en la vida que inevitablemente desemboca en la muerte.

El problema que afecta a nuestro corazón es cuando cerca de nosotros comenzamos a ver cómo inevitablemente nuestros padres se están acercando a ésa catarata sin retorno dónde desemboca el río de la vida.

Y nosotros somos personas fuertes y también nos tenemos por adultos hechos y derechos, pero resulta que cuando vemos a nuestro desvalido padre postrado en cama, algo inevitablemente se remueve dentro de nosotros.

Y ése algo que se remueve puede ser especialmente poderoso cuando nuestro querido padre ha sido un hombre bueno y tierno con nosotros.

La vida tiene buenos y malos momentos y puede que nada supere al dolor por la muerte de un tierno hijo pero estoy seguro que le sigue muy de cerca el dolor por la muerte de un padre o una madre.