¿Realmente dices lo que piensas?

¡Oh amigo! soy muy desdichado. Yo siempre he creído en la libertad de expresión y de pensamiento. Amigo yo no soy libre mi libertad se la han comido mi partido y mi periódico, ahora sólo escribo lo que quiere leer mi público. A veces me digo pero ¿porqué no digo lo que pienso? y me doy cuenta de que mi nómina está ligada a lo que opine y me doy cuenta que si digo otra cosa mi público protestará y me rechazará. Tengo mi pensamiento cautivo no soy libre, el pan que me como depende de lo que diga y lo que me exigen es lo políticamente correcto, estoy en un camino sin salida y me dedico a repetir como un papagayo lo que quieren oír. Amigo mi vida es la del esclavo, soy un criado de ideas prefabricadas y no valgo para otra cosa. La tristeza anida en mi corazón y anhelo los tiempos de mi juventud en donde alegre correteaba por los caminos del pensamiento, jardines sin explorar y nuevos cada día, ahora todo es monótono y triste y mi propia censura me impide pensar y ser libre.¡ Oh amigo! ¿qué puedo hacer?¿acaso tengo remedio?¿puedo salir de mi círculo de esclavitud?, recurro a ti en memoria de los tiempos pasados, tú me conoces y me conociste, dime ¿puedo salir de ésta Jaula?.

Querido amigo, realmente vives en un mundo triste pero difícil de aconsejar. Yo no llego a ningún público pero en mi circulo privado soy libre de manifestar lo que llegue a mi mente. Puedo considerarme libre a nivel personal, nadie paga por mis ideas, elijo mis compañías y lecturas y mi pensamiento vuela libre por el cielo y opino sin dificultad. Quizás el problema esté en llegar a mucha gente, éso amigo condiciona como condiciona pertenecer a un partido o escribir en determinado periódico. Sabes hay un momento en el que ya no hay vuelta atrás, y es cuando condicionados por el ansia de gloria y dinero decidimos vender nuestros servicios aún a costa de perder la libertad. Para ésos casos amigo el retorno es difícil porque el espíritu se corrompe y ya sólo se sirve a los intereses y nos da igual mentir por defender la causa.

Amigo, no puedo darte consejo, no sé hasta donde estás corrompido, pero tú declaración me dice que aún hay esperanza. El camino de tú libertad tendrás que recorrerlo tú, yo sólo puedo luchar por la mía y puedo decirte que para mí mi libertad es el tesoro más valioso y siempre la defenderé.

Las dos personas siguieron siendo amigos en la distancia y la respuesta a la pregunta ¿quién es más libre? parece obvia, pero amigo lector no te fíes de las apariencias, a veces puede suceder que incluso en el ambiente privado somos censores para nuestras ideas y puede ocurrir que no nos atrevamos a manifestar algunos pensamientos que volando entran en nuestra mente y preferimos callarlos. Solamente en nuestros sueños se nos aparecen de vez en cuando dejándonos perplejos y preguntándonos ¿realmente yo he soñado ésto?.