El empresario y el trabajador

Sabes que mi decisión es dolorosa también para mi. No creas que no tengo corazón y comprendo la situación, sabes que cree la empresa para vivir mejor yo y compartir trabajo con vosotros los trabajadores. Sabes de mis desvelos, de mis horas de trabajo sin fin por la empresa, empresa que he compartido con vosotros. Hemos sido compañeros y hemos repartido beneficios y esfuerzos, pero la ley de los números es ineludible y si no prescindo de vuestros servicios la catástrofe afectaría a todos y seriamos todos los que quedaríamos sin nada. Ya sé que cobro más que vosotros pero sabrás que lo que arriesgue era todo lo que tenia y he sido el primero en trabajar y esforzarme. Sabrás que lo importante no es la diferencia de sueldo, lo que nos importa es que haya algo que repartir entre todos. Yo no inventé es sistema y parece que no conocemos otro que funcione, es por lo tanto el menos malo, es lo que hay. Crees que cuando me desvelo no pienso en vosotros y en vuestras familias, piensas que soy insensible y que mi egoísmo sólo piensa en términos de beneficio y me olvido de las personas y no es así. Quizás mi pecado haya sido el crear ésta empresa que ahora se tambalea, el aspirar a vivir mejor y crear posibilidades de vida para otros, en ése sentido sí soy un pecador y estoy pagando un enorme precio por mi pecado al veros a ti y a otros compañeros sin trabajo, y con vuestro futuro envuelto en incertidumbre. No sé donde ha estado el error, pero todo indica que la crisis financiera nos ha tocado de lleno. Yo le planto cara y la afrontaré hasta donde pueda, trataré que la empresa sobreviva, he invertido algo más que dinero en ella y con ella moriré. Es todo cuanto tengo que decir, vosotros y el cielo me juzgará yo no puedo hacer más.

Jefe, cuando la desesperación nos toca de lleno sólo tenemos la opción de buscar un responsable y como conocerá nuestro responsable más cercano es usted. Conocemos de la naturaleza egoísta del humano porque somos capaces de observarnos a nosotros mismos y éso nos lleva a sospechar de que la  crisis se agrava a partir de que el dueño de la empresa meta más o menos mano en la caja, porque los ritmos de vida de usted y el nuestro tienen su diferencia, éso salta a la vista y usted lo sabe. De  todos modos no es usted de los peores empresarios y reconocemos su esfuerzo y su generosidad con sus empleados y obreros, le respetamos y nuestro dolor nos enfrenta al sistema que creemos despiadado, egoísta y falto de corazón. Ya ya sé que la naturaleza y la vida es despiadada pero los humanos somos débiles y necesitamos algo donde apoyarnos. Es verdad que a más apoyo menos esfuerzo y a más ayuda menos producción pero son éstas visiones de personas que tienen sus vidas solucionadas, como es lógico el desheredado no puede pensar igual. Yo voy a la calle, pierdo mi trabajo, estoy condenado a la miseria no es de extrañar que todos los que estamos en ésa situación podamos ser candidatos al mundo de la delincuencia si es que no es posible pensar en revoluciones. Que cuando el humano no tiene nada que perder y carece de todo, poco le importa arriesgar la vida porque hacienda no tiene. Sólo desear que la empresa pueda continuar y los compañeros que quedan en ella puedan conservar su puesto. Yo y los demás caídos en el camino pocas opciones tenemos, pero somos resistentes y resistiremos todo tipo de tentaciones y violencias aunque a veces pueda ser difícil.

Empresario y trabajador en paro quedaron posicionados. Los humanos a veces somos arrastrados por la vida y la historia a lugares y situaciones que son difíciles de suponer o imaginar y una vez dentro de ellas no sabemos hasta dónde y cómo vamos a resistir. No, no basta la buena voluntad, ni las buenas intenciones y los límites de la resistencia humana son puestos a prueba continuamente y la vida y la muerte siguen su curso imperturbables sin mirar atrás, como el movimiento de las estrellas ajenas ellas a las miserias humanas.

6 comentarios en “El empresario y el trabajador

  1. Muy bueno, Joaquín. La postura de las dos partes. Si se tratará de comprender la postura del otro, sería más fácil. Lo que pasa que, claro, no todos los empresarios son así. Ni son pequeñas las empresas, y ahí se pierde todo, el contacto, el conocer a los empleados de cerca, etc. Es muy difícil. Esto responde al proverbio chino, que seguro que conoces, que dice: antes de juzgar al otro, calza sus zapatos un día…Bueno, algo así, no se si dice un día ó 1 km, pero es igual.
    Y luego esta “la avaricia”, que acaba contaminando casi todo, a los empresarios, a los trabajadores (aunque creo que a estos últimos menos). Y el otro proverbio: “la felicicidad no es tener lo que se quiere, sino querer lo que se tiene”.
    En fin, es todo muy complicado, y no me gustaría estar en el pellejo de los empresarios tampoco. A poca honradez que tengan, tampoco deben de dormir muy tranquilos si piensan en las familias que se quedan sin trabajo.

  2. Siempre, por sistema, se ha criticado a la figura del empresario. Ahora, en estos tiempos complicados que estamos viviendo, es cuando se les empieza a valorar y considerar. Son ellos los que con su esfuerzo y valentía son capaces de crear sus propias empresas y con ellas generar puestos de trabajo. Y los políticos… (clase humana que cada vez se desprestigian más y más, ellos mismos, con su forma de ser y actuar) se llenan la boca de que hay que apoyarlos y lo único que hacen es ahogarlos, con impuestos y cerrando cualquier vía de financiación que los Bancos quisieran llevar a cabo, etc…. Ahora…, ese empresario que habla en tu historia es mu majete, eh? y el currante emigrante un encanto. Con esas dos figuras juntas, seguro que si la época fuera otra, esa empresa no quebraría jamás. Un besazo.

  3. Este empresario nada tiene que ver, como puedes figurarte, con el tipo de empresario al que yo me refería en el comentario anterior. Éstos están lejos de los Botín, los Rosell, los Roig y demás presidentes de bancos, cajas de ahorro o grandes superficies. Estos nunca ven el fin a sus beneficios y siempre están dispuestos a recortar los ingresos de los trabajadores en nombre de la salvación de España.
    Estoy totalmente de acuerdo con lo que has escrito. El que crea una pequeña empresa se arriesga y consigue crear puestos de trabajo que es lo que estamos necesitando todos. Yo abogo por la pequeña y mediana empresa.
    Lo que me desespera es la avaricia del que nunca considera suficientes sus ingresos.
    Me ha gustado muchísimo este artículo. En él describes una realidad, que por desgracia, estamos viendo continuamente. Me entran ganas de llorar, cuando veo establecimientos que tienen que cerrar por falta de presupuesto.
    Un fuerte abrazo, Joaquín

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