El Funeral.

Te vi, te abracé y no necesité decir nada porque las palabras sobraban, y nos quedamos en silencio, luego torpemente te pregunté ¿como estás? tú me miraste y guardaste silencio.

Salude a mucha gente, todos conocidos y algunos íntimos, y crucé con ellos los comentarios habituales en éstos casos y mi mirada se desviaba hacia ti, viéndote ahora lejos ahora cerca.

Al final nos sentamos juntos, casi por casualidad, sin buscarlo y nuevamente nuestras miradas se cruzaron en silencio entre el murmullo de los asistentes.

Y pasó el tiempo, y decidiste pasar la noche allí, junto a él, no en vano fue tu marido y mi mejor amigo.

Me contaste muchas cosas, poco a poco, sin pausa, y las horas pasaban como habían pasado los años, detenida tú en mí allí en el fondo y ahora al tenerte tan cerca todo volvía a ser como siempre y todos éstos últimos años desaparecían y volvía a contarte mis cosas, mis sentimientos, como antes, como siempre.

La noche pasó y caminamos juntos al cementerio y allí quedo su cuerpo para siempre.

Luego poco a poco fueron desapareciendo todos los que nos rodeaban y nos quedamos solos.

Todo era demasiado sencillo y a la vez demasiado complicado y lo comprendimos.

Te ofrecí acercarte a casa, pero tenias tu coche que era el de él, nos quedamos en silencio, durante los últimos años no habíamos tenido contacto pero ésos años no estaban, habían desaparecido y me sentía unido a ti.

La heridas cicatrizan con el tiempo, en nuestro caso habían cicatrizado y quizás mañana podríamos continuar nuestra historia pendiente, porque a veces de la vida nos sorprenden las circunstancias que pueden separar o unir.

La muerte es mala aliada y el tiempo pasado ha levantado una pared, cuando encendí mi coche y emprendí el regreso a casa sabia que lo nuestro tuvo un principio y un final y nada ni nadie podría con el tiempo y las circunstancias.

18 comentarios en “El Funeral.

  1. No sé si esa hª de amor tendrá o no futuro, pero se acompañó a quien se sentía solo y se escuchó a quien necesitaba hablar sobre el que fue su marido. No hay mejor forma de empezar un luto.

    El texto es fantástico. Mejoras día a día, Joaquín.

  2. Está muy bien esa apreciación, Joaquín: ¿cuántas veces, tal vez por romper el silencio, preguntamos cómo estás en estas circunstancias? La respuesta no puede ser otra que el silencio. Un saludo: emilio

  3. A veces es tal la unión con alguien, que aunque tardemos en vernos mucho tiempo, parece que la última vez fue ayer.
    Con la viuda de tu amiga, volviste a sentir esa unión y quién sabe si todo funcionará a partir de ahora de otra manera. Besos
    Ana

  4. El paso del tiempo puede hacer difícil un reencuentro, yo creo que más que el tiempo la distancia emocional, por decirlo de alguna manera. Pero de estas solo saben los involucrados.
    Buen texto, interesante.
    Un abrazo.

  5. El tiempo puede ser un aliado o un enemigo, todo depende si se puede volver a empezar. Siempre quedará entre los dos, la imágen del marido, del mejor amigo, del otro. Muchas parejas, se casan o se unen con conocidos como el caso planteado.
    Muy buena reflexión.
    Un abrazo.
    Hasta pronto.

  6. La vida es imprevisible y el futuro incierto,nunca se sabe que depara el destino y en la mayoría nos sorprende, la historia denota que donde hubo cenizas rescoldos quedan,cierto es que nadie llega a nuestra vida por casualidad,yo me alegro Joaquín de estar en la tuya.Un abrazo

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