El Padre y el hijo.

-Ya sabes que todo lo que tiene principio tiene final, por éso debias de estar preparado, porque ésto se acaba.

-Sí, es verdad, han sido unos días muy agradables, en los que tanto tú como yo hemos estado tranquilos y haciendo lo que nos ha apetecido.

-Quizás el año que viene lo podamos repetir, ya sabes que mi edad ya no puede dar para mucho, de todos modos quizás el año que viene aún esté aqui.

-Yo desearía que así fuera, deberias saberlo, no todos los hijos tienen la ocasión de disfrutar de su padre como yo la estoy teniendo.

-Las circunstancias así se han presentado, ya ves las ventajas de tener hijos….

-Bueno, el tener hijos no garantiza nada, yo no los tengo, y no creas que me planteo que cuando llegue a tu edad estaré sólo y abandonado (como seguramente, ocurrirá), porque sé de muchos padres a los que los hijos no hacen caso y más bién tratan de deshacerse de ellos.

-Bueno, por lo menos el estar conmigo no te cuesta dinero, porque si tuvieras que pagar, la cosa cambiaría ¿no?.

-Tienes razón, el tener un padre que no sólo puede mantenerse, si no que puede invitar a un hijo a unos días de vacaciones, siempre es una ventaja para tí, y para el hijo que esté contigo.

-Yo, lo hago agusto.

-Lo sé.

-Haremos algún viaje más ¿verdad?.

-Yo siempre estaré dispuesto, papá.

-Bueno, ya pensaremos algo.

-Dónde tú digas, papá.

-Veremos, ya veremos, hijo.