La Luna.

– Amigo ¿tú crees que la luna tiene vida? porque sucede que llevo un tiempo en el que me encuentro con ella en el preciso momento, luego la olvido y salgo al balcón y allí está ella, saludándome, diciéndome que me acompaña, que está pendiente de mí.

-¿ y para qué iba a estar la luna pendiente de tí?

– Sé que es extraño amigo, pero siento que estoy en éste mundo para llevar a cabo una misión, que és mi misión, y que sólo yo puedo hacerla, y sucede que la luna, el sol y las estrellas me animan y acompañan.

– Que suerte tienes, ya me gustaría a mí ser como un dios, al que rinden pleitesía el sol, la luna y las estrellas, en ése sentido eres un afortunado, vívelo, y dime ¿qué misión se supone que tienes que llevar a buien fin?.

– Si yo lo supiera la cosa seria más sencilla, aunque pienso que todo lo dejaré escrito, mi obra quedará escrita para el futuo, ¿crees que estoy loco?.

– Vamos soñar no es de locos, lo único malo sería meterse a vivir dentro de ésos sueños, pero no es el caso, asi que tranquilo.

– ¿Crees que tengo cualidades para dejar una gran obra escrita?.

– Amigo, tú no vas a escribir El Quijote, pero siempre es bueno vivir con ilusión.

– Gracias por tu sinceridad.

-Si no fuera sincero contigo, no seria tu amigo.

– De todos modos la Luna está pendiente de mí.

– Por supuesto amigo.

– Gracias.