La Intención.

-No me duele el hecho en sí, lo que me duele es la intención que se ve tras él, no me importa el sacrificio, lo que me importa es que se ve mala intención tras tú actuación.

No sé si yo con mi forma de ser he ocasionado inconvenientes en los que no he pensado, si es así ruego que me disculpes, porque no quiero llegar al punto de no retorno en dónde los instintos se desatan y el daño ocasionado con las palabras sólo pueda lograr más mala intención y más dolor.

Ahora trato de pensar en todo lo sucedido, en los problemas y sucesión de acontecimientos que nos han conducido a éste punto en dónde no hay retorno y dónde quizás ya no encontremos el entendimiento.

Sabes, comprendo las guerras, comprendo los odios y las enemistades, porque todo germina poco a poco con el riego constante y pausado de la maldad.

Ya no me quedan palabras, ya no guardo ninguna intención, me he rendido a los acontecimientos, y lo único que siento es que permaneceremos lejanos el uno del otro quizás para siempre.