El Refugio.

-Sabes, cuando las luces se apagan y todo se ve negro, cuando la luz de la esperanza no se ve, me viene tu recuerdo.

Yo sé, que ése recuerdo pertenece a un tiempo tan lejano que ya no es real, pero habita en mi memoria acurrucado en un rincón, en el rincón de las emergencias y es allí dónde acudo en busca de consuelo y refugio.

Tú estás lejos, ya ni siquiera sabrás que existí, y tu memoria y tu mente están ocupadas por otras cosas, por las cosas que te pertenecen y llenan tu vida.

Yo también tengo ocupadas mi vida con las cosas actuales, pero tu aroma me llega así, de tarde en tarde como una brisa suave, y entonces me transporto a otro tiempo y otro lugar, y durante un momento olvido mi presente y te recuerdo.

No es la primera vez que pensando en ti me invade el sueño, luego poco a poco despierto y descubro que nada ha cambiado, que éste presente no es ni tan malo ni tan bueno es sólo diferente.

Luego me levanto y comienzo a caminar, la vida sigue y mi mundo me reclama, acudo a él, para vivirlo, para plantarle cara, sé que es mi obligación y la única opción válida, no sé si venceré o seré vencido, pero así es la vida y la acepto.

Sabes, aquel pasado tuvo algo bueno, y eso bueno eras tú.

Éste presente también tiene que tener cosas buenas y eso es lo que trato de descubrir.