Año Nuevo.

Yo ya no voy  hacer ningún propósito porque siempre me pasa lo mismo, llega el nuevo año y empiezo a plantearme hacer lo que al final nunca hago, por eso en éste año no me propongo nada y dejaré que el año vaya pasando y que mi vida transcurra según vengan las circunstancias.

Quizás sólo preste atención a una cuestión sólo a una pero que por ella misma tiene más valor que ninguna, prometo tener más en cuenta a las personas, a los familiares y a esos amigos que en multitud de ocasiones tenemos se mi abandonados y suele suceder que damos por descontado que están ahí y que siempre podemos contar con ellos.

Y es verdad siempre tenemos personas con las que podemos contar y precisamente ése es nuestro principal tesoro, yo no voy a cambiar mis planteamientos pero prometo pensar más en el valor que tienen los seres a los que queremos y que en definitiva son nuestro patrimonio más importante.

He comenzado el año sumergiéndome en los recuerdos y han aparecido en ellos compañeros de juegos en película en blanco y negro, que fueron importantes y que el tiempo hizo desaparecer del escenario y ahora en la distancia me doy cuenta que nada en la vida tiene tango valor como la amistad.

Luchamos por nuestras ideas, vivimos nuestro tiempo y esos supervivientes con los que te encuentras te trasladan a otro tiempo y otro lugar y revives sensaciones, sueños e ilusiones con lo que el tiempo desaparece y nos convertimos en seres permanentes en el afecto.

Nuestro tiempo ha pasado y nada nuevo vamos a descubrir sólo una cosa permanece, el afecto que tiene su lugar en el corazón y nos convierte en seres eternos.