La Ilusión.

Tu me hablaste del amor verdadero de ése con el que todos soñamos y me decías de su existencia de las circunstancias especiales en las que podía aparecer y bendecirnos y yo te creí y me ilusioné y me fui convenciendo de que era una elegida por la llamada del amor verdadero.

Cada día que amanecía buscaba esas señales de las que me hablabas y las sentía cerca, me convencí que solo unos pocos afortunados podían sentir el amor verdadero y continué soñando.

Me asomaba tras las cortinas para observarte, escuchaba tus palabras leia tus frases y por todas partes veía sentimientos nobles y me estremecía y pensaba en el momento de tenerte a mi lado.

Me llegaban noticias de ti, de las batallas que librabas de tu nobleza con los débiles y tu energía con los fuertes y recibía tus cartas llenas de amor, de ése amor que sólo podía ser el amor verdadero.

Toda tu filosofía todo tu pensamiento me empapó y vivi ilusionada y me preguntaba ¿en los tiempos que corren será posible que suceda? y cada día me convencía más y más y sentía que en cualquier momento aparecerias y sentándote a mi lado me acompañarias en silencio en ése silencio cálido que acompaña y seduce.

Oh amigo a mi edad me convencí de que estaba sitiada por el amor verdadero y me olvidé de la razón, me olvide de mi misma y de todo lo que había estudiado en los libros y el mundo de los sentimientos se apodero de mi.

Compañero de mis últimos años, ahora se que todo era verdad, hay cosas que no se pueden ocultar, hay cosas cuyo sonido nos llega enmedio del silencio y nos susurra al oído: soy yo aquí estoy soy el amor verdadero.

Y cuan princesa de cuento elegida por el destino me dormía y me despertaba con el amor verdadero que despertaste en mi y sentía como poco a poco estabas más cerca como poco a poco ya estabas aquí.

Más de una vez corrí emocionada hacia la puerta esperándote tras ella, pero nunca llegabas.

Asi han transcurrido mis últimos años, ahora ya no espero nada de la vida porque no estás y créeme no son tiempos para creer en el amor verdadero pero cuando empezaron a echar tierra encima de tu féretro la estaban echando encima de mi misma y ya no creí más en el amor verdadero porque éste no ha llegado a ser y lo que no es no puede ser verdadero y sin embargo aún te quiero.