Soledad.

Sabes durante mucho tiempo me acostumbré a creer que estabas ahí, detrás de mi y que todo cuanto hacia merecía tu aprobación o tu condena, y me esforzaba por presentar mi mejor parte ésa en la que salia favorecido en la foto, porque quería agradarte, ahora ya nada tiene sentido.

Ahora se que no estás y pienso que nunca estuviste y me quedo detenido y preguntándome ¿y ahora para quién actuaré? ¿ahora que sentido tiene actuar en la vida? y yo mismo me respondo que lo único que debo hacer es ser yo mismo y me quedo en silencio.

Luego despierto y me pregunto ¿y yo qué soy? ¿quién soy sin tu mirada? y cuan niño que ha perdido a su querida madre vuelvo a guardar silencio porque estoy perdido, ya nadie me observa, nadie aplaude lo bueno que soy y sin ésos aplausos imaginarios ¿para que vivir y actuar?.

Y me pregunto ¿será posible que vuelva? ¿será posible imaginar otros ojos que miren y aprueben con una sonrisa? y la respuesta es demasiado adulta, demasiado seria como para creerla, porque si la creo entonces yo no he nacido para ésta vida.

Y buceo por las profundidades con el deseo quizás de perderme en ellas porque la superficie es demasiado clara, demasiado real y demasiado dura.