El Oasis.

Vengo de muy lejos, he recorrido muchos kilómetros de desierto, sin encontrar nada, sólo enemigos, ahora he llegado a tu lado en éste oasis en busca de un poco de agua y sombra, aquí vives bién, tu carácter es dulce y yo me relajo.

Duermo plácidamente a la sombra de ésta palmera, una ligera brisa me acaricia con el murmullo de las hojas que rozan dulcemente unas con otras.

Me despierto y tú estás ahí.

Trato de explicarte mi ausencia, el porqué me fuí de tu lado, pero me interrumpo, porque tu mirada me dice claramente que no debo inventar, que si no hablo con el corazón mejor callar.

¡Oh tiempo cruel! ¿cómo recuperar lo perdido?, no, a veces es imposible volver atrás, el camino recorrido nos ha separado, ya no estoy cerca de tí, y pronto comprendo que debo seguir el camino.

Tú asientes sin decir nada, porque todo lo sabes, sabes perfectamente que ni tú ni yo somos los mismos.

Preparo el equipaje, que es poco y te miro, me dices ¿porqué te alejaste tanto?, yo no te digo nada, porque de nuevo siento miedo, y ésta vez al miedo acompaña la angustia de la soledad.

Emprendo el camino al futuro incierto y pienso que me falta valor para enfrentarme al mundo, pero no importa, la vida es breve y quizás no pueda llegar al próximo oasis.