La Justicia.

Nada puede decirnos lo que debemos hacer, éso es algo que sabemos, lo aprendemos desde que nacemos y está formado por nuestros deseos y nuestra forma de ver la necesidades.

No, no te creas el más justo de los hombres, porque la justicia no es rígida para las personas, no confundas la ley que hay que poner por escrito con la justicia del comportamiento en la vida diaria, porque a veces lo justo no es lo mejor.

Creo que cada uno de nosotros nos movemos dentro de los márgenes que nos pone la vida, y hacemos lo que podemos y muchas veces ésos límites aprietan demasiado, ahogando las posibilidades y arrojándonos a la desesperación.

Yo conozco la religión y las buenas costumbres que trata de inculcarnos y obligarnos a cumplir, pero a veces pienso que ésa religión ha sido creada por los poderosos y los que mandan para tenernos callados y sufrientes, sin molestar su abundancia y su comodidad en la vida.

Yo creo que ellos, los poderosos, no creen en ésa religión, porque si creyeran compartirían más y no pensarían sólo en acumular, y en mirar a los de abajo como seres inferiores que no merecen sus comodidades.

Yo, no he tenido los estudios de los poderosos, pero pienso que no deben ser muy buenos estudios cuando sólo piensan en sus beneficios y en mantener sus ventajas tratando al resto de personas como simples números que hay que ordenar en balances.

No encuentran los poderosos el equilibrio, pues o se dedican a mantener sus ventajas, repartiendo algunas migajas entre los necesitados, o algunos de ellos vienen a vivir con los necesitados compartiendo nuestra miseria y diciéndonos que la recompensa será en el otro mundo.

Yo ahora estoy preso, cumpliendo condena por asesinato, y no creas que me arrepiento, maté a un explotador, la justicia me ha condenado a muerte, yo prefiero morir de frente que vivir de rodillas.