La Meta.

Me he acordado de tí en éste preciso momento, y no sé porque, quizás el color del mar y la llegada de la noche me ha transportado a otro tiempo y otro lugar, a ése otro tiempo y otro lugar en dónde tú estabas presente.

Ya, ya sé que todo está claro, que no existe ningún tipo de duda entre tú y yo, y que la historia sigue su curso inevitablemente volcada en el futuro.

Pero sucede que cuando pienso en el futuro es como si pensara en el final, en el final de éste camino que no por entretenido y vivido deja de estar llegando a su puerto.

No, no creas que éso me entristece, es el destino común, el destino de todos, el llegar al final, el hacer recuento, el pensar en las personas importantes que hemos conocido y con las que hemos compartido parte de nuestro camino, creando una senda común que ya nada ni nadie podrá arrebatarnos.

Estoy en el balcón de éste hotel, y no tengo ninguna prisa en terminar mi camino, estoy sólo, pero no me importa, la vida me ha conducido hasta aquí, y yo lo acepto, la vida y yo así lo decidimos, porque sabes que nada es azar.

Todos los sueños quedaron atrás, y al mirar lo que me queda, no creas que me produce especial placer, los placeres, casi todos, también quedaron atrás.

Ahora sólo queda esperar, y mis pensamientos y yo, que somos ya viejos amigos, sabemos esperar.

Pensando hemos hecho una pequeña parada, y me he transportado a lo mejor de nuestro tiempo compartido, y tengo que decirte que es de los mejores lugares que tengo en mi recuerdo, por ésto pienso en tí.

Cuando acabe de recordar ése tiempo, ya estaré listo para partir, porque todo cuanto tenía que hacer en mi vida ya lo hice y creo que cumplí.

No, no tengo prisa, quiero cumplir el ciclo completo, y cuando la naturaleza ponga el punto final, partiré, ligero de equipaje y con una sonrisa de agradecimiento por todo lo recibido.