El Compañero.

-A veces uno puede ponerse triste y no saber exactamente por qué, éso me pasa en estos momentos, por lo que te ruego me disculpes.

No voy a perder el tiempo en analizar las causas de mi tristeza porque pueden ser muchas.

Pero puedo decirte que en ésta vida tengo un consuelo y ése consuelo eres tú.

No sé como agradecerte todo lo que has hecho por mi desde que te conocí, te acuerdas, en aquel lugar tan triste en el que te encontrabas con otros como tu.

Ahora somos dos y no estamos solos y hemos olvidado a los que nos abandonaron.

Hemos lamido nuestras heridas mutuamente, tú las mías y yo las tuyas.

Cuando llego a casa ahí estás tú para recibirme con tu alegría.

Sabes estoy muy orgulloso de ti.

Me gusta hablar contigo y nuestros paseos son estupendos.

Por éso te quiero tanto.

Ahora coge la correa que vamos al parque.