Padre

-No me mires así porque sabes que tu opinión influye e mi estado de ánimo con una fuerza muy poderosa y quita mi idea de la cabeza porque no estoy seguro de nada y necesitaría más de tu apoyo.

Siempre te miré como a un dios, eras mi meta a conseguir y te presentaba mis logros para que los aplaudieras y aprobaras y tú los aplaudías.

Eran tiempos felices en los que me sentía un niño arropado y querido.

Pero las épocas buenas tienen su final y llegó la adolescencia con su carga de fracasos y mi mente y espíritu se cerraron y nuestra relación se ocultó a mis ojos y llegó la noche.

Durante ésa noche me cuidaste e hiciste todo cuanto se puede hacer por un hijo y me pusiste en el camino correcto.

Yo he recorrido ése camino y aún continuaré recorriéndolo sabiendo que tú siempre has estado cerca en la distancia.

Sólo escribo éstas letras para que sepas que te quiero padre.