-Hola ¿como estás? cuanto tiempo sin verte, han pasado años ¿verdad? ¿como está tu familia? no sé nada de vosotros desde no se exactamente que año, cuéntame.
-Pues la verdad es que todo ha ido mal, perdí el empleo y mi mujer también, a consecuencia de lo cual no pudimos pagar la hipoteca y fuimos a la calle, ella se fue con sus padres y se llevó a los niños, yo quedé en la calle y al terminarse el paro he vivido de la caridad, cómo en comedores públicos y la verdad no sé como has podido reconocerme.
-Me ha extrañado verte tan estropeado y con ésas pintas, pero te he reconocido.
-Pues gracias por saludarme no todos hacen lo mismo.
-Sabes, quiero que vengas a casa y te instales hasta que veamos alguna solución, no puedes estar en la calle.
-¿De veras?, ésa es una oferta muy generosa ¿qué dirá tu mujer?.
-Mi mujer murió hace dos años.
-Lo siento, de verdad que lo siento.
-Vamos, ven conmigo, nos apañaremos.
-No sé como agradecértelo.
-Tranquilo habrá alguna forma.
-Gracias.