Los Límites.

-No creas que me planteo cosas imposibles, mi aspiración es vivir tranquilo, rodeado de los afectos que imprescindiblemente necesitamos, y queriendo servir de ayuda a los que comparten conmigo experiencia, creo que no es pedir demasiado.

-Te creo, pero a veces es importante saber qué pretendemos realmente, porque el reconocimiento de los demás no es fácil de obtener, y sólo unos pocos podrán agradecer nuestro esfuerzo.

-Creo que has dado en la diana, quizás deba plantearme seriamente qué deseo realmente, porque si ésos deseos están fuera de nuestro alcance, jamás estaremos satisfechos y será como correr tras una meta falsa, porque nunca podrá ser lograda.

-Lo que no sé, es cómo podemos cambiar nuestros deseos, porque el saber que son inalcanzables no sé si será suficiente, y sólo nos proporcionará mal humor y amargura, y vivir en una insatisfacción profunda llena de envidias y angustias.

-Puede ser pecado el no adaptarnos a nuestras capacidades y reconocer nuestros límites, y un pecado con castigo.

-Amigo te recomiendo que sigas esforzándote, pero olvidando logros imposibles para tu capacidad.

-Amigo yo siempre me esforzaré, y seguiré soñando, tratando de no irme a vivir dentro de mis sueños.

–Creo que harás bién.

-Yo también lo creo.