Las Cartas.

-Querida mía hasta ésta celda me han llegado noticias sobre tí, me alegro de que te vaya bién, aquí todo transcurre despacio, poco a poco, con mucho tiempo, demasiado quizás para pensar, y los pensamientos vuelan caprichosos de acá para allá, saltando años hacia adelante, hacia atrás.

Los recuerdos se amontonan y al tratar de ordenarlos se rebelan y a veces aparecen amenazantes, otras se convierten en amables compañeros en éste cautiverio cónde las noticias llegan a cuentagotas y el mundo y la vida forman parte de otra época y otro tiempo.

He perdido la cuenta del tiempo, he olvidado nombres e imágenes y los pocos que conservo se me hacen lejanos e imposibles.

El hilo que me une al mundo han sido tus cartas y ahora me dices que ya no me volverás a escribir, que estás organizando tu vida y yo ya no tengo sitio en ella, que me olvidarás y que te olvide.

Yo te entiendo, como también entiendo que sin tus cartas me va a ser muy difícil seguir éste camino que el destino me pone ante los ojos.

Adiós amiga mía, la vida continúa y nada tiene que ver con éste lugar de sombras y de rejas y tan lejano en el tiempo y en el espacio de tí y de tus ya casi olvidadas cartas.