La Palmera.

-Amigo vengo del mundo cristiano y me encuentro bajo ésta palmera que nos cubre con su sombra de éste sol abrasador y rodeados por un árido desierto, también nos ofrece sus frutos y nos procura reposo, tu compañía alivia mi soledad y por el momento todo está bien.

-Alá es Grande extranjero y cuida de sus criaturas, él por medio de su Profeta nos dejó el Libro, y en él encontramos las normas para llevar una vida justa, cuidar de los débiles y castigar a los malvados, sus consejos nos ayudan a ser sabios y felices y a gobernarnos con leyes justas.

-Querido amigo, yo vengo del mundo cristiano, pero no soy religioso, mi meta es la libertad y mi pensamiento ha navegado por mares ocultos mostrándome el mundo interior de lo humano, y créeme no podemos atar al espíritu bajo normas rígidas y estrictas escritas hace muchos siglos, el hombre nació para intentar ser libre.

-Amigo, el hombre nunca podrá ser libre y necesitará normas escritas para adaptarse a ellas y cumplirlas, fuera de las normas dadas por Dios el hombre se perderá en caminos oscuros y no encontrará la salida y será infeliz, sin fe en Alá no puede haber vida satisfactoria.

-Qué distinto es nuestro pensamiento y éso que los dos necesitamos la sombra y el alimento de ésta palmera que nos une, y los dos necesitamos de la compañía que nos estamos dando uno al otro, pero créeme las circunstancias y los problemas de los hombres cambian con el tiempo y hay que darles solución adaptada a los tiempos, es por éso que no creo en los libros antiguos por sagrados que sean, aunque reconozco que recogen sabiduría acumulada durante milenios.

-Hermano, a mi el Libro Sagrado y su Profeta me hacen libre.

-Hermano mi libertad trato de alcanzarla día a día con mi pensamiento.