El Balneario.

-Yo tengo artrosis en las rodillas y en las manos, la espalda la tengo muy mal, estoy tomando medicación para controlar el espesor de la sangre y también para el corazón, claro que ya son muchos los años que tengo, menos mal que afortunadamente todavía puedo venir sólo al balneario.

-Bueno, bueno, no hablemos de medicaciones ni de enfermedades porque yo las tengo casi todas, pero sabe una cosa, como usted dice todavía puedo venirme al balneario yo sola, sin depender de nadie, y éso ya es bastante.

-A mi difunta esposa le gustaba mucho venir a bañarse a éstas aguas que le venían muy bien para su artrosis.

-Pues mire que casualidad a mi difunto esposo también le gustaba mucho éstas aguas y le venían muy bien

-¿Como se llama señora?.

-Aurora, pero por favor no me llame de usted, ¿cuál es su nombre?.

-Yo me llamo Antonio.

-Encantada Antonio.

-Aurora, ¿le importa si compartimos la misma mesa?.

-Me parece muy bien.

Pasaron los días, comían juntos, se bañaban en la piscina juntos, y compartían largos paseos, hablando de ésto, de aquello, de tiempos pasados y presentes y de los hijos.

Y los hijos llegaron, y unos veían mucho peligro en ése hombre y los otros veían mucho peligro en ésa mujer.

-Sabes una cosa Antonio, los hijos no entienden a sus padres, no pueden comprender que nosotros por mayores que seamos también podemos pasarlo bien con nuestros amigos.

-¿Pasarlo bien con nuestros amigos Aurora?, tú para mí eres mucho más que una amiga, me has devuelto a la vida.

-¡No digas éso Antonio! somos demasiado mayores.

-Aurora nunca es tarde para el amor.

-El amor Antonio, ¡qué palabra tan fuerte!.

-¿Acaso es otra cosa lo nuestro?.

-Sí, puede ser amor, pero mis hijos…………..

-¿Qué nos importan nuestros hijos?, ellos ya tienen su vida, acaso nosotros no merecemos vivir.

-Mamá,  tienes que tomar tus pastillas, y nos vamos para casa, despídete de tu amigo y vamos.

-Adiós Antonio, ya ves, no somos dueños de nosotros mismos……

-Te buscaré Aurora, te buscaré.

 

22 comentarios en “El Balneario.

  1. ¡Pobrecitos! Hace poco me llamó la atención un diálogo de una película en la que uno de los personajes venía a decir que el secreto de los adultos era sentirse en su fuero interno como veinteañeros,sin atreverse a admitirlo.

  2. Bonito relato Joaquìn,tan real como la vida misma.Los hijos pienso yo,no es que no entiendan a los padres,NO QUIEREN ENTENDERLOS,PORQUE NO LES INTERESA HACERLO.Pienso que son,somos………muy egoistas y vamos a lo nuestro.Solo nos damos cuenta de ello,cuando tenemos los nuestros propios,asì entendemos mejor a nuestros padres y a nuestra prole.Pero èsto es una cadena,por la que vamos pasando,de un lugar a otro. El amor cuando surge,siempre es hermoso e inefable,aunque a ciertas edades,aunque la profundidad del sentimiento y la magìa del momento,sea infinitamente indescriptible,……lo vivimos con ciertas reservas,segùn las experiencias que hemos vivido
    Un abrazo Joaquìn y gracias por tus temas.

    • Muchas gracias Isabel, es verdad todo lo que dices, y quizás la mejor forma de entender a nuestros padres sea tener hijos.
      También estoy de acuerdo en que a ciertas edades avanzadas estamos condicionados por nuestras experiencias, aunque el amor no tiene edad.
      Muchas gracias por tu comentario y por tu visita.
      Un Fuerte Abrazo 🙂 .

  3. Enternecedor, a la par que egoísta, por los hijos claro, está claro que para el amor no hay edad, pero hay otras cosas aparte del amor, la compañía por ejemplo.

    Abrazos, te quedó un relato eso, supertierno, pero que da que pensar.

      • Cierto, y da que pensar por eso, por el cambio de los roles, de cómo han pasado a ser padres a ser “padres”, más hijos que padres, di que los hijos siempre tendemos a ser pelín egoístas durante toda nuestra existencia.

      • Es verdad, los hijos somos egoístas y nos pasamos la vida pidiendo de jóvenes y cuando nuestros padres se hacen mayores o bien los arrinconamos para que no molesten o nos dedicamos a controlar sus vidas como si fueran niños pequeños, y si vemos peligrar la herencia entonces se nos ponen los pelos de punta y somos capaces de retirarlos del mundo.

  4. Para el amor, la compañía, los recuerdos que forman la añoranza, no existe ni la edad y la condición física.
    Muchos hijos cuando ven mayores a sus padres, le recomiendan la soledad de un geriátrico.
    Pienso en mi país, el que más ancianos hay en América del Sur, un lugar de pocos jóvenes y muchos bastones.
    Sabes que tengo un album de fotos sobre la vejez ?
    Me encantó el tema.
    Un abrazo.
    Hasta pronto.

    • Es verdad para el amor y la compañía no hay límites de edad.
      No sabia que en Uruguay había tantas personas de edad avanzada. Seguro que el álbum que tienes de fotos sobre el tema merece la pena.
      Gracias Stella.
      Un Fuerte Abrazo 🙂 .

  5. Simplemente Aurora tuvo miedo y no se decidió… Pero si Antonio insiste quizás se de cuenta de que no debe estar sola. Besos
    Ana

    • Posiblemente Ana, pero a determinadas edades los padres quizás sean demasiado dependientes de los hijos.
      Pero Aurora como muy bien dices quizás tuvo miedo y no se decidió.
      Un Fuerte Abrazo 🙂 .

  6. Que bella historia apreciado Joaquín y lastima de romance,considero que un@ debe tener la libertad para conducir su propia vida hasta la muerte, los hijos hacen su vida y hay muchas cosas y momentos que no los llenan.El amor es vitamina y riqueza hasta el fin de los días.Un abrazo extenso.

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