No sólo de pan vive el hombre.
También son necesarias otras cosas.
Y un partido de fútbol entre Madrid y Barcelona es una de ellas.
No sólo de pan vive el hombre.
Por éso hemos construido estadios.
Estadios dónde dar rienda suelta a sus instintos.
Son templos de las emociones.
Y los llenamos y gritamos.
Y defendemos unos colores.
Seria ideal sustituir éstos escenarios por los campos de batalla.
Y jugarnos los conflictos en partidos de fútbol.
Se ahorraría sangre y sufrimiento.
Queridos somos humanos.
Y no vivimos sólo de pan.