El malo.

Yo siempre lo he dicho no me he considerado nunca bueno.

Tampoco puedo decir que mi maldad haya sido peligrosa para muchas personas.

Y sabéis porque no ha sido peligrosa para muchas personas, pues sencillamente porque no soy una persona importante.

Puede suceder también que considere ser malo más importante que ser bueno entonces mi maldad es ficticia y falsa.

Queridos amigos quizás hay casos en los que por timidez  no seamos capaces  de admitir que no somos  malos.

Yo no digo que los malos no existan simplemente digo que hay más Buenos que malos.

¿Será verdad esto?

Según va el mundo es difícil creerlo.

Pero el mundo es la suma de problemas profundos y no debemos confundirnos.

A veces las apariencias engañan.

Seamos pacientes y al final sabremos donde anidan la bondad y la maldad.