El sueño catalán.

El nacionalismo es una religión.

Una religión donde el Dios es la Nación.

Donde lo que importa es el grupo los miles de ciudadanos anónimos.

No importa que no existan razones históricas que lo avalen.

No importa que nunca haya existido indicio de nación catalana.

Se inventa y ya está.

Y contra ése sentimiento religioso no se puede luchar.

El entusiasmo se contagia y supera cualquier ilusión.

Ya existió el sentimiento nacionalista.

Éste es antiguo, y provocó guerras y destrucción como cualquier sentimiento religioso y fanático.

Es difícil luchar contra los sentimientos.

Es difícil luchar contra los fanatismos.

El hombre de vanguardia no es ni religioso ni fanático nacionalista.

Pero el mundo avanza poco a poco y siempre hay que esperar.

Esperar a que los soñadores fanáticos y nacionalistas puedan pensar en el bien de todos los humanos

Pero la generosidad de espíritu sólo anida en unos pocos y habrá que esperar.

El mundo siempre ha tenido un ritmo para avanzar.

Y éste siempre ha sido lento.